11 sept. 2012

Zombis


Un zombi (en ocasiones escrito erróneamente con la grafía inglesa zombie) es, originalmente, una figura legendaria propia de las regiones donde se práctica el culto vudú. Se trata de un muerto resucitado por medios mágicos por un hechicero para convertirlo en su esclavo. Por extensión, ha pasado a la literatura fantástica como sinónimo de muerto viviente y al lenguaje común para designar en sentido figurado a quien hace las cosas mecánicamente como si estuviera privado de voluntad.

De acuerdo con la creencia, un houngan, bokor o hechicero vudú, sería capaz, mediante un ritual, de resucitar a un muerto, que quedaría sin embargo sometido en adelante a la voluntad de la persona que le devuelve a la vida. Estos muertos vivientes son llamados zombis.

Orígenes del Zombi

Dentro de la tradición Vudú y la tradición oral haitiana el concepto Zombi ha sido de gran importancia cuando se considera la forma en la que tal concepto participa en la representación del cuerpo, del alma y de la otredad en el imaginario haitiano.

Etnólogos e historiadores han llegado a la conclusión de que el zombi haitiano, en su génesis, está íntimamente relacionado con la esclavitud y la opresión dentro de Haití.

En el año 1697 se dio la primera aparición significativa del concepto y la palabra zombi, dentro de la novela autobiográfica de Pierre-Corneille de Blessebois, Le Zombi du Grand Pérou, ou La comtesse de Cocagne. Dentro de la novela, la figura del zombi resulta muy ambigua, y se refiere principalmente a una entidad incorpórea. También en el siglo XIX, Sir Spenser Buckingham St. John, visitador y ministro residente en Haití, contaba a sus amistades británicas cuentos de canibalismo y vudú que incluían la ingesta de infantes y la exhumación de cadáveres como parte de ciertos rituales7 .

La relación entre el esclavo y la figura del zombi ha sido anotada por varios estudiosos del tema generalmente se comparan características como los hábitos de comida, la ropa rasgada, la transición hacia la esclavitud marcada por el bautismo o la asignación de un nuevo nombre, la pérdida de toda relación con el ser que se era antes de la esclavitud, la muerte social, ausencia de un rito funeral luego de la muerte y su estatus sociológico de objeto.

La figura del zombi en Haití también pudo haber surgido como receptáculo o representación del miedo que causaban la esclavitud y sus consecuencias dentro de la isla, incluso se le ha relacionado, en su origen, con el mesmerismo. Se ha argumentado también que el concepto de zombi proliferó (sobre todo a principios del siglo XX, y principalmente en Norteamérica), gracias al contexto de explotación y denigración en Haití debido a que productos culturales como The Magic Islandde William Seabrook o The White Zombie de Victor Halperin pudieron haber ayudado a justificar (en la opinión pública norteamericana) la intervención política y militar de Estados Unidos de América en una isla considerada “barbárica”.

Es importante mencionar también que el concepto de zombi en Haití está fuertemente anclado a la creencia del alma dual, y esta forma de concebir el alma ya estaba presente (con diversos matices) dentro de algunas religiones africanas (en Benín, Camerún, Ghana, Nigeria, Togo, Tanzania, y Zaire, por ejemplo), por lo tanto, es importante, a la hora de discutir los orígenes del concepto de zombi, tomar en cuenta la significativa relación que guarda la religión Vudú con algunas de las religiones africanas.

A través de la literatura y los diarios de viajero, la figura del Zombi pasó a ser parte de la cultura popular mundial, pero se puede decir que “desde sus primeras apariciones en la literatura, la palabra zombi ya estaba relacionada con el luto, la muerte y la esclavitud".

Los tipos de zombis, el alma dual

Dentro de la religión Vudú, está presente el concepto de alma dual y se encuentra íntimamente ligado con la figura del zombi. Existen por lo menos dos tipos de alma según esta tradición: el Gros Bon Ange (gran buen ángel) y el Ti Bon Ange (pequeño buen ángel).

El primer tipo de alma, el Gros Bon Ange, es un concepto espiritual al que se le atribuye la memoria, los sentimientos y la personalidad del hombre. Esta alma está en relación directa con el cuerpo. Algunos estudiosos consideran que, dentro de la religión vudú, perder el Gros Bon Ange equivale a perder la vida.

El segundo tipo de alma, el Ti Bon Ange, es un concepto espiritual que está ligado al cerebro, a la sangre, a la cabeza y a la conciencia del hombre. Este tipo de alma representa, por un lado, al zombi (zombi incorpóreo) y por otro, su ausencia, o robo (por parte del hechicero o Bokor), explican, dentro del imaginario haitiano, la condición de zombi de una persona (zombi corpóreo). A pesar de las discusiones acerca de las características, y función que ambos tipos de alma tienen, se ha llegado a aceptar generalmente que es el Ti bon Ange el que está directamente relacionado con lo que los creyentes llaman el proceso de zombificación.

Esta división del alma dentro de la religión Vudú, es importante para entender el concepto de zombi, particularmente en lo relativo al Ti Bon Ange, pues es a partir de esa forma de alma que se desenvuelven los dos tipos de zombi que han sido estudiados a partir de testimonios: el zombi corpóreo y el incorpóreo, o como algunos estudiosos los han llamado: “el cuerpo sin alma” y el “alma sin cuerpo”.

Está bien documentado que no hay una división tajante entre ambos tipos de zombis dentro del pensamiento mágico en Haití, se puede observar que, dentro de los relatos recogidos por etnólogos, la distinción entre un zombi y otro no es clara ni definitiva, pues los relatos pueden describir por ejemplo, a un zombi que camina por la calle, que ha salido de su tumba, o uno que habita una vasija para ser vendido después y brindar protección, pero ambos, por ejemplo, dentro del imaginario haitiano, pueden funcionar como servidumbre doméstica.

Zombi, alma sin cuerpo

El zombi como espíritu o presencia (zombi incorpóreo) se encuentra en la tradición oral de Haití principalmente en el periodo pre-revolucionario. En términos generales, se puede afirmar que, dentro de la tradición oral haitiana, la palabra zombi también se le puede adjudicar a una entidad espiritual, específicamente al Ti bon Ange. El Ti bon Ange, una forma de alma del humano según la tradición Vudú, sería capturado por el hechicero (Bokor) de diversas formas y para distintos propósitos: existen testimonios que afirman que el Ti Bon Ange es capturado (antes o después de la muerte) y depositado en un cántaro (canari). Poseer el Ti Bon Ange de una persona resulta muy valioso pues el hechicero puede venderlo o rentarlo, de la misma forma que ocurriría con los zombis de carne y hueso. Se dice que, una vez que el Bokor posee el alma de alguien ya nadie la puede tomar.

Puede ocurrir también que se le pague a un Bokor y éste ponga polvos especiales en el camino por el que la víctima vuelve del trabajo, al pisar estos polvos (wangas), el alma (Ti Bon Ange) de la víctima es robada. Se han recolectado relatos que afirman que una costurera, por ejemplo, puede "disponer de un zombi que va en busca de clientes y los atrae como un imán, [o bien], un estudiante que tiene dificultades en la escuela puede recibir de sus padres un zombi que entonces será alojado en la punta de su pluma para ayudarlo en los exámenes".

Un zombi incorpóreo, dentro de la tradición oral haitiana, puede también usarse para asesinar a alguien, hacer que alguien caiga enfermo o para destruir cosechas.

Zombi, cuerpo sin alma

Este tipo de zombi (corpóreo) responde al paradigma de una criatura que, en términos generales, es regresada de la muerte por el hechicero, a través de distintos medios, y para diversos propósitos. Dentro de la tradición oral haitiana, puede ocurrir, por ejemplo, que una vez enterrada la persona en cuestión, sea exhumada y llamada tres veces por su nombre por parte del hechicero. Otros relatos recolectados afirman que el alma (Ti Bon Ange) es robada antes de que la víctima muera.

De la misma forma, se habla individuos que no mueren, sino son inducidos a una muerte aparente (un letargo) a través del envenenamiento, posteriormente son enterrados vivos y sacados de sus tumbas, el envenenamiento puede ir acompañado del robo del Ti Bon Ange, eso significaría que "el zombi es realmente un individuo con el alma incompleta".

Existen también versiones en las cuales, la forma de zombificación radica en que el hechicero aspire el alma de la víctima a través de la fisura en la puerta de su casa para luego traspasarla a un botella o cántaro; el hombre entonces cae enfermo, muere y es enterrado. Posteriormente, el hechicero pide permiso al cuidador del cementerio de extraer al cuerpo para poner debajo de su nariz la botella con el alma de la víctima mientras le administra una droga especial. Se dice además que, una vez resucitado el cuerpo, éste no puede ingerir alimentos con sal pues volvería a ser normal.

A través de la cultural popular se ha diseminado la creencia de que aquella persona convertida en zombi era usada para ciertos tipos de trabajos forzados, ya sea en plantaciones o como sirvientes domésticos. A pesar de que estas ideas existen verdaderamente en el imaginario haitiano (y hayan pasado a través de la cultura de masas, al mundo entero) se ha demostrado, sin embargo, que esto no ocurren en la realidad.

wikipedia
Documental de The Unexplained
Zombi: El enigma de los muertos vivientes