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2 may 2018

Documental: Sobredosis de azúcar


El 80% de este ingrediente está oculto en los alimentos cotidianos, como los "saludables" cereales de desayuno, yogures, refrescos o comidas preparadas. Según los expertos el consumo de azúcar se puede convertir en una adicción. Para algunos médicos, el azúcar es tan peligroso como los cigarrillos, y la causa principal de una serie de enfermedades graves, como la obesidad infantil, la diabetes, enfermedades del corazón, hipertensión y muchos cánceres comunes. Sin embargo el lobby del azúcar niega cualquier relación entre azúcar y enfermedades.


Documental Sobredosis de azúcar





24 feb 2015

La Novela de Genji (Genji Monogatari)


Genji Monogatari (源氏物語), de Murasaki Shikibu, es una novela clásica de la literatura japonesa, considerada una de las novelas más antiguas de la historia.


StarsDew

Escrita a principios del siglo XI, cerca del cenit del período Heian, cuenta la historia del príncipe Genji a través de 54 capítulos que incluyen toda su vida amorosa, su recuperación del poder imperial y la vida de sus hijos tras su muerte. Se ha sugerido que el personaje protagonista fue inspirado por la figura de Minamoto no Tōru.

Tanto por la extensión, los contenidos, y la calidad literaria de la obra, es considerada una de las más influyentes dentro de la literatura japonesa hasta el punto de ser considerada la primera novela o –al menos– la primera novela en el sentido moderno.

Extracto de Wikipedia

GoogleDoodle como homenaje por el 1000 aniversario de la novela

El Museo de la novela de Genji (inaugurado en 1998) está en Uji, Kioto. Se muestran proyecciones de imágenes, modelos y exposiciones, así como la cultura de la corte imperial de la era Heian, el vestuario de los aristócratas y los muebles de sus casas.



A través de de las aventuras del príncipe Hikaru Genji, esta antigua novela, escrita por Murasaki Shikibu, nos transporta a la esplendorosa vida cortesana del Japón de principios del siglo XI.

La novela de Genji es la gran obra maestra de la literatura japonesa de todos los tiempos. Escrita por una mujer del refinado Japón imperial de la segunda mitad del siglo X, la novela es una obra magna fascinante, a la altura del Quijote, Guerra y paz o Hamlet, que conjuga la novela de aprendizaje vital, el relato amoroso y erótico, la saga familiar y la crónica de costumbres, construyendo un gran friso histórico de una sociedad en pleno esplendor.

Cinco siglos antes que Shakespeare, La novela de Genji preludia toda la gran literatura universal posterior, con un conocimiento extraordinario del alma humana, de su esencia trágica y cómica. Si se hiciera un canon oriental, a la manera de Harold Bloom, esta obra figuraría como la primera. Marguerite Yourcenar ya dijo que “no se ha escrito nada mejor en ninguna literatura”.

La historia de Genji se esparce por más de medio siglo, con infinidad de personajes y de aventuras, muchas galantes, en que el protagonista, hijo del emperador a quien han alejado del poder desde su infancia, pugna por recuperar sus derechos. Una vida de éxitos y fracasos, de maquinaciones de poder y de erotismo que llenan el clásico más notable de cuantos quedaban por traducir a nuestra lengua.


Publicado en español por Atalanta y Destino. 

La autora: Murasaki Shikibu

A pesar de que en su tiempo fue reconocido su enorme talento, muy poco es lo que se conoce de la vida de la escritora. Tal vez haya nacido en el 975, tal vez haya muerto en el año 1014. Ni siquiera se sabe su auténtico nombre. Se sabe que era hija de un erudito aunque poeta sin talento, apasionado por la literatura, que enseñó a su hija la lengua china y sus clásicos, pero también le transmitió el amor por la literatura de sus antepasados. Dicen que su padre lamentaba que aquella niña tan inteligente no hubiese nacido varón para continuar el prestigio literario de la familia. Sin embargo, llevó a su joven hija con él a través de un largo viaje por el Imperio. Se sabe que a los veintinueve años Murasaki vivía en la Corte como dama de compañía de la inteligente emperatriz Akiko. Entre el año 1008 y el año 1010 compone su diario, tal vez simultáneamente a la composición de La novela de Genji.


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The Tale of Genji (Japanese Mysteries)

Ron Korb: Japanese flutes (bamboo flute, shinobue, misatobue, ryuteki)

Hiroki Sakaguchi (keyboards)




3 ene 2015

Los cinco discos más vendidos de la historia

Sabemos que el disco más vendido de la historia es Thriller, de Michael Jackson,
pero, ¿cuales son los siguientes?


Los cinco discos más vendidos 

de la historia

1. Thriller, de Michael Jackson
El sexto álbum de estudio del cantante estadounidense, lanzado al mercado en octubre de 1982, es una mezcla genial de ritmos funk, pop, R&B, rock y música post disco que se hizo con ocho premios Grammy en la edición de 1984. Se llevó a cabo con un presupuesto de 750.000 dólares de la época y, en poco más de un año Thriller se convirtió en el álbum más vendido de todos los tiempos, con ventas estimadas en 65 millones de copias en todo el mundo. Michael Jackson fue uno de los primeros artistas en utilizar vídeos musicales para promocionar su música, y con su historia de zombies vivientes no solo consiguió mejorar aún más sus cifras, sino que en 2009 el vídeo fue declarado Patrimonio Histórico por el congreso estadounidense.

2. The dark side of the moon, de Pink Floyd
Un álbum conceptual, lanzado en marzo de 1973, en el que el grupo trataba temas como la avaricia, el envejecimiento o la enfermedad mental. Grabado en los estudios Abbey Road de Londres, en el álbum se utilizaron algunas de las técnicas musicales más novedosas de su época, como las grabaciones multipista, loops o los sintetizadores analógicos. Se trata del álbum que más tiempo ha permanecido en listas de la historia, más de 15 años y se estima un nivel de ventas de 50 millones de copias en todo el mundo.

3. Back in Black, de AC/DC
El séptimo álbum de estudio de la banda australiana de hard rock fue grabado en las Bahamas y homenajeaba a su vocalista Bon Scott recientemente fallecido -fue el primer álbum de Brian Johnson-. Back in Black, cuenta con muchos de los grandes éxitos de la banda, como la canción del mismo título, Shoot to thrill o Hells Bells y cuenta con unas cifras de ventas de 50 millones de copias.

4. Their greatest hits 1972-75, Eagles
Este álbum lanzado por la banda estadounidense de country rock está considerado como uno de los mejores de los años 70. Nueve sencillos del recopilatorio fueron bestsellers. Con 29 millones de copias vendidas en Estados Unidos y 13 en todo el mundo, hasta la muerte de Michael Jackson en 2009 -que aumentó las ventas de Thriller- era considerado el álbum más vendido de Estados Unidos.

5. Saturday Night Fever BSO
Compuesta e interpretada por The Bee Gees y publicada en 1977, se trata de la banda sonora más vendida de todos los tiempos y que lanzó completamente al estrellato a John Travolta. El álbum ha sido platino 15 veces en Estados Unidos.

Fuente: Expansión.com/Tendencias

17 dic 2014

Documental: El clítoris, ese gran desconocido


¿Para qué sirve el clítoris? ¿A qué se parece? ¿Cómo funciona? Este documental descubre todo lo que siempre quiso saber sobre este infravalorado órgano, símbolo del placer femenino. Lejos de tabúes y convencionalismos sociales, médicos, sexólogos y expertos en el tema analizan las claves de la sexualidad femenina.

Titulo original: Le clítoris, ce cher inconnu
Género: Ciencia
Nacionalidad: Francia/Gran Bretaña
Duración: 59 minutos
Año: 2003
Director: Michèle Dominici
Productora: Cats & Dogs Films, Sylicone, ARTE France



24 nov 2014

Música: Strange fruit

Strange Fruit (Extraña fruta) es una canción de 1939, popularizada por la cantante Billie Holiday. Compuesta y escrita por Abel Meeropol, fue una de las obras de arte que con más fuerza predicó contra los linchamientos en los estados del sur de los EE. UU. y uno de los primeros lemas del movimiento por los derechos civiles estadounidense. La expresión Strange Fruit se estableció como símbolo de los linchamientos.


Southern trees bear strange fruit,
Los árboles del sur tienen un fruto extraño
Blood on the leaves and blood at the root,
Sangre en las hojas y sangre en la raíz,
Black bodies swinging in the southern breeze,
Cuerpos negros balanceándose en la brisa del sur,
Strange fruit hanging from the poplar trees.
Extraño fruto que cuelga de los álamos.

Pastoral scene of the gallant south,
Escena pastoral del galante sur,
The bulging eyes and the twisted mouth,
Los ojos abultados, la boca torcida,
Scent of magnolias, sweet and fresh,
El aroma de las magnolias, dulce y fresco,
Then the sudden smell of burning flesh.
Y de pronto el olor de la carne quemada.

Here is fruit for the crows to pluck,
Aquí está el fruto que arrancarán los cuervos,
For the rain to gather, for the wind to suck,
Para que reciba la lluvia, para que chupe el viento,
For the sun to rot, for the trees to drop,
Para que el sol la madure, para que los árboles la suelten,
Here is a strange and bitter crop.
Aquí está una extraña y amarga cosecha.



Barney Josephson era el dueño del Café Society, el primer club de jazz no segregado donde personas de todas las razas podían mezclarse en la audiencia. De origen letón y querencias izquierdistas, era un novato en el negocio musical; hasta entonces había trabajado en zapaterías. Fundó el Café Society en 1938 inspirado en los cabarets europeos, con el lema “El sitio equivocado para la gente correcta”.

Pronto, una clientela de estudiantes, sindicalistas, intelectuales y amantes del jazz llenó el local, que contaba con el asesoramiento musical del mítico John Hammond, productor e impulsor de las carreras de Billie Holiday, Count Basie o Benny Goodman. En definitiva, era el lugar ideal para estrenar Strange Fruit, una canción que, según contaba Josephson, fue él quien incluyó en el repertorio de Holiday y auspició en su local.

El Café Society era algo demasiado bonito para durar mucho tiempo. En 1947 Leon, el hermano de Josephson, fue condenado por el Comité de Actividades Antiamericanas por comunista. Los ataques se extendieron a toda su familia y la asistencia al Café Society bajó radicalmente; el local quebró y tuvo que cerrar. Más tarde, Josephson fundó una pequeña hamburguesería que acabó convirtiéndose en una exitosa cadena de restaurantes…

La Billie Holiday que se encontró con Meeropol y Josephson en el Café Society había vivido, con 24 años, el equivalente a varias vidas. Hija de una madre adolescente, tras sufrir la pobreza, la prisión y los oficios más duros, de prostituta a criada, había conseguido labrarse una carrera como cantante trabajando a destajo en clubes y realizando giras agotadoras.

Y sabía muy bien lo que era el racismo. Si la experiencia de ser negra en una sociedad segregada no era suficiente, su gira con la orquesta de Artie Shaw por el Sur, en la que hasta el simple hecho de parar a comer o dormir en un hotel era un problema por el color de su piel, le había dejado las cosas bien claras. Dos años antes, su padre, trompetista, había muerto tras deambular enfermo por varios hospitales de Dallas que se negaban a admitirle por negro. Ella dijo a este respecto: No lo mató la neumonía, lo mató Dallas.

(el texto es una mezcla de distintas procedencias)

Versión de Nina Simone con imágenes de la época

19 oct 2014

Música: José Rubio





José Rubio (ex guitarrista de War Cry)

tres temas instrumentales en directo
 (acompañado al final por Miguel Torres, guitarrista de Arkgabriel)

(Julia Rock, Madrid)






14 ago 2014

Cortos de horror, 2



LIGHTS OUT

(USA, 2014) David Sandberg y Lotta Losten.



ELSE 


(Francia, 2007 – Co-escrito y dirigido por Thibault Emin)




OFF SEASON 
(Estados Unidos, 2009 – Escrito y dirigido por Jonathan Van Tulleken)




DEUS IRAE 
(Argentina, 2010 – Escrito y dirigido por Pedro Cristiani)



NINJAS 
(Brazil, 2010 – Escrito y dirigido por Dennison Ramalho)
BURN 

(Estados Unidos, 2011 – Escrito y dirigido por Jerry Pyle)




INCUBATOR 
(Estados Unidos, 2011) – Escrito y dirigido por Jimmy Weber)




NO WAY OUT 

(Estados Unidos, 2011 – Co-escrito y dirigido por Kristofer Aaron Morgan)

T IS FOR TILES 

(España, 2011 – Escrito y dirigido por Víctor García)

19 may 2014

Los puentes de Madison


Título original
The Bridges of Madison County
Año
1995
Duración
135 min.
País
 Estados Unidos
Director
Clint Eastwood
Guión
Richard LaGravenese (Novela: Robert James Waller)
Música
Lennie Niehaus
Fotografía
Jack N. Green
Reparto
Meryl Streep, Clint Eastwood, Annie Corley, Jim Haynie, Victor Slezak, Debra Monk,Michelle Benes
Productora
Warner Bros / Malpaso / Amblin
Género
Romance. Drama | Drama romántico. Vida rural (Norteamérica). Melodrama.Fotografía
Sinopsis
La apacible pero anodina vida de Francesca Johnson (Meryl Streep), un ama de casa que vive en una granja con su familia, se ve alterada con la llegada de Robert Kincaid (Clint Eastwood), un veterano fotógrafo de la revista National Geographic, que visita el condado de Madison (Iowa) para fotografiar sus viejos puentes. Cuando Francesca invita a Robert a cenar, un amor verdadero y una pasión desconocida nacerá entre ellos. (FILMAFFINITY)
Premios
1995: Nominada al Oscar: Mejor actriz (Meryl Streep)
1995: 2 nominaciones al Globo de Oro: Película drama, actriz drama (Meryl Streep)
1995: Premios Cesar: Nominada a mejor película extranjera
Críticas
  • Meryl Streep es un ama de casa que abandonó sus sueños por cuidar de su marido y criar a sus hijos en una pequeña granja del perdido condado de Madison. La llegada de un fotógrafo del National Geographic (Clint Eastwood), un fin de semana que su familia está fuera, le abrirá los ojos y el corazón a un mundo enterrado en años de rutina, y le hará aflorar sentimientos escondidos que entrarán en conflicto con la persona que ha sido hasta ese momento. Curiosamente, el mejor melodrama romántico de las últimas décadas no está protagonizado por guapos adolescentes, sino por dos maduros actores que nos regalan una historia de amor conmovedora, real y de una sutileza mérito del clasicismo del mejor Eastwood-director. La ceguera de Hollywood la nominó a sólo un Oscar -mejor actriz-, pero tras su visión uno se pregunta si realmente en todo el metraje de "Braveheart" más "Babe" más "Apolo XIII" -las 3 principales películas nominadas ese mismo año- hay un atisbo de tanta sutil intensidad como en esa escena en la que el duro Clint llora de amor bajo la lluvia mientras la mano de Streep duda entre abrir la puerta a una nueva vida...
    Pablo Kurt: FILMAFFINITY



“Los viejos sueños eran buenos sueños. No se cumplieron, pero me alegro de haberlos tenido.”

“Creo que los lugares en que he estado y las fotos que he hecho durante mi vida me han estado conduciendo hacia ti.”

“Cuando la muerte acecha y el miedo a lo terreno deja paso a la incertidumbre de lo que hay después, lo que realmente importa es que aquellas personas a las que quise y quiero, lleguen a conocerme realmente.





Audiolibro

(los capítulos están en sentido inverso)


11 may 2014

Cortometrajes de horror



Cortometrajes de horror 

propuestos por la revista 

Sight & Sound 


DRAG 

(Estados Unidos, 1993 – Escrito y dirigido por Mark Pavia)


GÉNESIS

 (España, 1998 – Escrito y dirigido por Nacho Cerda)
EL CICLO 

(España, 2003 – Escrito y dirigido por Víctor García)


¡Y QUE CUMPLAS MUCHOS MÁS! 

(España, 2006 – Escrito y dirigido por David Alcalde)



DARA 
(Indonesia, 2007 – Escrito y dirigido por Kimo Stamboel & Timo Tjahjanto)



Fuente: Sight & Sound

14 abr 2014

Dark Moor: Ars Musica






"Dark Moor" (como el nombre de la banda) está basada en la saga Riftwar, una serie de novelas de fantasía creadas por Raymond E. Feist.



Podcast
El Abrazo del Oso - Dark Moor y Ars Musica: De Diego de León a la caída de la Alhambra

Hoy el arte de la música es el protagonista de El Abrazo del Oso. Cada cierto tiempo nos dejamos llevar por el ritmo de la banda de rock más importante de España hoy día y con él, buceando entre sus letras, aprovechamos para descubrir historias y leyendas que despiertan nuestra imaginación. El nuevo disco de Dark Moor desvelará hoy para nosotros todos sus secretos, conociendo la historia de Diego de León, la primera lanza de España, la leyenda de los amantes canarios Gara y Jonay, los tormentos del genio de Goya, los misterios del Camino de Santiago o el final de la más bella ciudad del mundo árabe de Alandalus, Granada. Enrik García, guitarrista de Dark Moor y nuestro compañero y letrista de la banda, Francisco García, harán los honores envueltos, cómo no, por el Arte de la Música. Programa originalmente emitido en OMC Radio el 6 de octubre de 2013.



13 feb 2014

El corazón delator (Poe)

El corazón delator (título original en inglés: The Tell-Tale Heart), también conocido como "El corazón revelador", es un cuento del escritor estadounidense Edgar Allan Poe, publicado por primera vez en el periódico literario The Pioneer en enero de 1843. Poe lo republicó más tarde en su periódico The Broadway Journal en su edición del 23 de agosto de 1845.
La historia presenta a un narrador anónimo obsesionado con el ojo enfermo (que llama "ojo de buitre") de un anciano con el cual convive. Finalmente decide asesinarlo. El crimen es estudiado cuidadosamente y, tras ser perpetrado, el cadáver es despedazado y escondido bajo las tablas del suelo de la casa. La policía acude a la misma y el asesino acaba delatándose a sí mismo, imaginando alucinadamente que el corazón del viejo se ha puesto a latir bajo la tarima.
No se sabe cuál es la relación entre víctima y asesino. Se ha sugerido que el anciano representa en el cuento a la figura paterna, y que su "ojo de buitre" puede sugerir algún secreto inconfesable. La ambigüedad y la falta de detalles acerca de los dos personajes principales están en agudo contraste con el detallismo con que se recrea el crimen.
wikipedia


El corazón delator (The tell-tell heart) / Edgar Allan Poe (1843)

¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen... y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia.

Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue! Tenía un ojo semejante al de un buitre... Un ojo celeste, y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí se me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al viejo y librarme de aquel ojo para siempre.

Andrew Mar

Presten atención ahora. Ustedes me toman por loco. Pero los locos no saben nada. En cambio... ¡Si hubieran podido verme! ¡Si hubieran podido ver con qué habilidad procedí! ¡Con qué cuidado... con qué previsión... con qué disimulo me puse a la obra! Jamás fui más amable con el viejo que la semana antes de matarlo. Todas las noches, hacia las doce, hacía yo girar el picaporte de su puerta y la abría... ¡oh, tan suavemente! Y entonces, cuando la abertura era lo bastante grande para pasar la cabeza, levantaba una linterna sorda, cerrada, completamente cerrada, de manera que no se viera ninguna luz, y tras ella pasaba la cabeza. ¡Oh, ustedes se hubieran reído al ver cuán astutamente pasaba la cabeza! La movía lentamente... muy, muy lentamente, a fin de no perturbar el sueño del viejo. Me llevaba una hora entera introducir completamente la cabeza por la abertura de la puerta, hasta verlo tendido en su cama. ¿Eh? ¿Es que un loco hubiera sido tan prudente como yo? Y entonces, cuando tenía la cabeza completamente dentro del cuarto, abría la linterna cautelosamente... ¡oh, tan cautelosamente! Sí, cautelosamente iba abriendo la linterna (pues crujían las bisagras), la iba abriendo lo suficiente para que un solo rayo de luz cayera sobre el ojo de buitre. Y esto lo hice durante siete largas noches... cada noche, a las doce... pero siempre encontré el ojo cerrado, y por eso me era imposible cumplir mi obra, porque no era el viejo quien me irritaba, sino el mal de ojo. Y por la mañana, apenas iniciado el día, entraba sin miedo en su habitación y le hablaba resueltamente, llamándolo por su nombre con voz cordial y preguntándole cómo había pasado la noche. Ya ven ustedes que tendría que haber sido un viejo muy astuto para sospechar que todas las noches, justamente a las doce, iba yo a mirarlo mientras dormía.

Al llegar la octava noche, procedí con mayor cautela que de costumbre al abrir la puerta. El minutero de un reloj se mueve con más rapidez de lo que se movía mi mano. Jamás, antes de aquella noche, había sentido el alcance de mis facultades, de mi sagacidad. Apenas lograba contener mi impresión de triunfo. ¡Pensar que estaba ahí, abriendo poco a poco la puerta, y que él ni siquiera soñaba con mis secretas intenciones o pensamientos! Me reí entre dientes ante esta idea, y quizá me oyó, porque lo sentí moverse repentinamente en la cama, como si se sobresaltara. Ustedes pensarán que me eché hacia atrás... pero no. Su cuarto estaba tan negro como la pez, ya que el viejo cerraba completamente las persianas por miedo a los ladrones; yo sabía que le era imposible distinguir la abertura de la puerta, y seguí empujando suavemente, suavemente.

Había ya pasado la cabeza y me disponía a abrir la linterna, cuando mi pulgar resbaló en el cierre metálico y el viejo se enderezó en el lecho, gritando:

-¿Quién está ahí?

Permanecí inmóvil, sin decir palabra. Durante una hora entera no moví un solo músculo, y en todo ese tiempo no oí que volviera a tenderse en la cama. Seguía sentado, escuchando... tal como yo lo había hecho, noche tras noche, mientras escuchaba en la pared los taladros cuyo sonido anuncia la muerte.

Oí de pronto un leve quejido, y supe que era el quejido que nace del terror. No expresaba dolor o pena... ¡oh, no! Era el ahogado sonido que brota del fondo del alma cuando el espanto la sobrecoge. Bien conocía yo ese sonido. Muchas noches, justamente a las doce, cuando el mundo entero dormía, surgió de mi pecho, ahondando con su espantoso eco los terrores que me enloquecían. Repito que lo conocía bien. Comprendí lo que estaba sintiendo el viejo y le tuve lástima, aunque me reía en el fondo de mi corazón. Comprendí que había estado despierto desde el primer leve ruido, cuando se movió en la cama. Había tratado de decirse que aquel ruido no era nada, pero sin conseguirlo. Pensaba: "No es más que el viento en la chimenea... o un grillo que chirrió una sola vez". Sí, había tratado de darse ánimo con esas suposiciones, pero todo era en vano. Todo era en vano, porque la Muerte se había aproximado a él, deslizándose furtiva, y envolvía a su víctima. Y la fúnebre influencia de aquella sombra imperceptible era la que lo movía a sentir -aunque no podía verla ni oírla-, a sentir la presencia de mi cabeza dentro de la habitación.

Después de haber esperado largo tiempo, con toda paciencia, sin oír que volviera a acostarse, resolví abrir una pequeña, una pequeñísima ranura en la linterna.

Así lo hice -no pueden imaginarse ustedes con qué cuidado, con qué inmenso cuidado-, hasta que un fino rayo de luz, semejante al hilo de la araña, brotó de la ranura y cayó de lleno sobre el ojo de buitre.

Estaba abierto, abierto de par en par... y yo empecé a enfurecerme mientras lo miraba. Lo vi con toda claridad, de un azul apagado y con aquella horrible tela que me helaba hasta el tuétano. Pero no podía ver nada de la cara o del cuerpo del viejo, pues, como movido por un instinto, había orientado el haz de luz exactamente hacia el punto maldito.

¿No les he dicho ya que lo que toman erradamente por locura es sólo una excesiva agudeza de los sentidos? En aquel momento llegó a mis oídos un resonar apagado y presuroso, como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Aquel sonido también me era familiar. Era el latir del corazón del viejo. Aumentó aún más mi furia, tal como el redoblar de un tambor estimula el coraje de un soldado.

Pero, incluso entonces, me contuve y seguí callado. Apenas si respiraba. Sostenía la linterna de modo que no se moviera, tratando de mantener con toda la firmeza posible el haz de luz sobre el ojo. Entretanto, el infernal latir del corazón iba en aumento. Se hacía cada vez más rápido, cada vez más fuerte, momento a momento. El espanto del viejo tenía que ser terrible. ¡Cada vez más fuerte, más fuerte! ¿Me siguen ustedes con atención? Les he dicho que soy nervioso. Sí, lo soy. Y ahora, a medianoche, en el terrible silencio de aquella antigua casa, un resonar tan extraño como aquél me llenó de un horror incontrolable. Sin embargo, me contuve todavía algunos minutos y permanecí inmóvil. ¡Pero el latido crecía cada vez más fuerte, más fuerte! Me pareció que aquel corazón iba a estallar. Y una nueva ansiedad se apoderó de mí... ¡Algún vecino podía escuchar aquel sonido! ¡La hora del viejo había sonado! Lanzando un alarido, abrí del todo la linterna y me precipité en la habitación. El viejo clamó una vez... nada más que una vez. Me bastó un segundo para arrojarlo al suelo y echarle encima el pesado colchón. Sonreí alegremente al ver lo fácil que me había resultado todo. Pero, durante varios minutos, el corazón siguió latiendo con un sonido ahogado. Claro que no me preocupaba, pues nadie podría escucharlo a través de las paredes. Cesó, por fin, de latir. El viejo había muerto. Levanté el colchón y examiné el cadáver. Sí, estaba muerto, completamente muerto. Apoyé la mano sobre el corazón y la mantuve así largo tiempo. No se sentía el menor latido. El viejo estaba bien muerto. Su ojo no volvería a molestarme.

Si ustedes continúan tomándome por loco dejarán de hacerlo cuando les describa las astutas precauciones que adopté para esconder el cadáver. La noche avanzaba, mientras yo cumplía mi trabajo con rapidez, pero en silencio. Ante todo descuarticé el cadáver. Le corté la cabeza, brazos y piernas.

Levanté luego tres planchas del piso de la habitación y escondí los restos en el hueco. Volví a colocar los tablones con tanta habilidad que ningún ojo humano -ni siquiera el suyo- hubiera podido advertir la menor diferencia. No había nada que lavar... ninguna mancha... ningún rastro de sangre. Yo era demasiado precavido para eso. Una cuba había recogido todo... ¡ja, ja!

Cuando hube terminado mi tarea eran las cuatro de la madrugada, pero seguía tan oscuro como a medianoche. En momentos en que se oían las campanadas de la hora, golpearon a la puerta de la calle. Acudí a abrir con toda tranquilidad, pues ¿qué podía temer ahora?

Hallé a tres caballeros, que se presentaron muy civilmente como oficiales de policía. Durante la noche, un vecino había escuchado un alarido, por lo cual se sospechaba la posibilidad de algún atentado. Al recibir este informe en el puesto de policía, habían comisionado a los tres agentes para que registraran el lugar.

Bartek

Sonreí, pues... ¿qué tenía que temer? Di la bienvenida a los oficiales y les expliqué que yo había lanzado aquel grito durante una pesadilla. Les hice saber que el viejo se había ausentado a la campaña. Llevé a los visitantes a recorrer la casa y los invité a que revisaran, a que revisaran bien. Finalmente, acabé conduciéndolos a la habitación del muerto. Les mostré sus caudales intactos y cómo cada cosa se hallaba en su lugar. En el entusiasmo de mis confidencias traje sillas a la habitación y pedí a los tres caballeros que descansaran allí de su fatiga, mientras yo mismo, con la audacia de mi perfecto triunfo, colocaba mi silla en el exacto punto bajo el cual reposaba el cadáver de mi víctima.

Los oficiales se sentían satisfechos. Mis modales los habían convencido. Por mi parte, me hallaba perfectamente cómodo. Sentáronse y hablaron de cosas comunes, mientras yo les contestaba con animación. Mas, al cabo de un rato, empecé a notar que me ponía pálido y deseé que se marcharan. Me dolía la cabeza y creía percibir un zumbido en los oídos; pero los policías continuaban sentados y charlando. El zumbido se hizo más intenso; seguía resonando y era cada vez más intenso. Hablé en voz muy alta para librarme de esa sensación, pero continuaba lo mismo y se iba haciendo cada vez más clara... hasta que, al fin, me di cuenta de que aquel sonido no se producía dentro de mis oídos.

Sin duda, debí de ponerme muy pálido, pero seguí hablando con creciente soltura y levantando mucho la voz. Empero, el sonido aumentaba... ¿y que podía hacer yo? Era un resonar apagado y presuroso..., un sonido como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Yo jadeaba, tratando de recobrar el aliento, y, sin embargo, los policías no habían oído nada. Hablé con mayor rapidez, con vehemencia, pero el sonido crecía continuamente. Me puse en pie y discutí sobre insignificancias en voz muy alta y con violentas gesticulaciones; pero el sonido crecía continuamente. ¿Por qué no se iban? Anduve de un lado a otro, a grandes pasos, como si las observaciones de aquellos hombres me enfurecieran; pero el sonido crecía continuamente. ¡Oh, Dios! ¿Qué podía hacer yo? Lancé espumarajos de rabia... maldije... juré... Balanceando la silla sobre la cual me había sentado, raspé con ella las tablas del piso, pero el sonido sobrepujaba todos los otros y crecía sin cesar. ¡Más alto... más alto... más alto! Y entretanto los hombres seguían charlando plácidamente y sonriendo. ¿Era posible que no oyeran? ¡Santo Dios! ¡No, no! ¡Claro que oían y que sospechaban! ¡Sabían... y se estaban burlando de mi horror! ¡Sí, así lo pensé y así lo pienso hoy! ¡Pero cualquier cosa era preferible a aquella agonía! ¡Cualquier cosa sería más tolerable que aquel escarnio! ¡No podía soportar más tiempo sus sonrisas hipócritas! ¡Sentí que tenía que gritar o morir, y entonces... otra vez... escuchen... más fuerte... más fuerte... más fuerte... más fuerte!

-¡Basta ya de fingir, malvados! -aullé-. ¡Confieso que lo maté! ¡Levanten esos tablones! ¡Ahí... ahí!¡Donde está latiendo su horrible corazón!