18 may 2019

Los viejos libros lujosos


El libro más pesado del Archivo Vaticano: 60 kg.


Los viejos libros lujosos, a menudo denominados libros antiguos de lujo, de colección o encuadernaciones finas, son piezas que combinan el valor histórico de su contenido con una artesanía excepcional en su elaboración. Estos libros son muy valorados por bibliófilos y coleccionistas debido a sus características físicas únicas y su escasez.

Características de los libros viejos lujosos
  • Encuadernación en piel: Solían encuadernarse en plena piel (becerro, marruecos, cabra) a menudo con estampaciones doradas (pan de oro) y motivos decorativos elaborados en lomo y planos.
  • Detalles artesanales: Incluyen ruedas doradas en cantos y contracantos, cortes dorados, nervios en el lomo y tapas con relieves o dorados a plancha.
  • Papel de alta calidad: Muchos utilizaban papel biblia o papel hecho a mano de alto gramaje.
  • Ediciones limitadas: A menudo son ediciones raras, primeras ediciones o libros descatalogados con gran valor en el mercado de segunda mano.
Ejemplos y valor
  • El Códice Leicester: Considerado uno de los libros más caros del mundo, es el diario científico de Leonardo da Vinci.
  • Ediciones Aguilar (1947): Ejemplo de encuadernaciones editoriales de lujo en plena piel con estampación dorada.
  • Obras clásicas: Primeras ediciones de libros como El gran Gatsby, El Señor de los Anillos o Orgullo y Prejuicio pueden alcanzar precios muy altos.
Valoración y conservación
Los libros antiguos de lujo son considerados objetos de arte, y su valor a menudo no reside solo en el texto, sino en la calidad de la encuadernación y el estado de conservación. La restauración y encuadernación artística permiten dar una nueva vida a libros antiguos, convirtiéndolos en piezas de coleccionista.
Gibert White's Natural History of Selborne
Paradise Lost, by John Milton, 1667, 20th century Treasure Binding by Sangorski & Sutcliffe.

Chansonnier de Jean de Montchenu, 1470, a cordiform music manuscript,
Collection Henri de Rothschild MS 2973, the National Library of France.
19th-century fore-edge painting showing the faces of composers.

Martin Frost is the last working fore-edge painter in the world