19 ene. 2012

Cine: Un hombre llamado caballo

UN HOMBRE LLAMADO CABALLO
TÍTULO ORIGINAL: A Man Called Horse
AÑO 1970
GUIÓN Jack De Witt
MÚSICA Leonard Rosenman
FOTOGRAFÍA Robert B. Houser
REPARTO Richard Harris, Judith Anderson, Jean Gascon, Manu Tupou, Corinna Tsopei, Dub Taylor,
Iron Eyes Cody, Eddie Littlesky, Michael Baseleon
PRODUCTORA 20th Century Fox
GÉNERO WesternAventuras
SINOPSIS La historia de un aristócrata inglés que, en 1825, fue apresado y tratado como un esclavo
por los indios sioux consiguió, además de la interpretación más conocida de Richard Harris, 
un gran éxito comercial. (FILMAFFINITY)

La Danza del Sol era una ceremonia practicada  por algunas de las Naciones Indias Norteamericanas. En algunos casos, como en del pueblo Sioux, el ritual incluye un tipo de piercing que consiste en introducir en el pecho, los brazos o la espalda un hueso afilado produciendo un desgarro en la piel y dejarse colgar de el hasta que muchas veces la mayoria perder el conocimiento a causa del intenso dolor. La explicación más común a esto, desde el punto de vista de los danzantes, es que se trata de una ofrenda de carne, entregada como parte de un rezo para pedir por la familia o la comunidad. Los ancianos explican como, para la mente occidental, es difícil comprender un acto como la ofrenda de carne. Según ellos, no supone ningún sufrimiento para quien lo realiza, sino que se trata de un acto generoso de entrega y comunión con Dios.
En 1881 el gobierno de los EE.UU., presionando por los misioneros, prohibió la danza del Sol, sobre todo a causa del sacrificio cruento que acabamos de describir y en el que los blancos veían un acto bárbaro y atroz. Para los oglalas, en cambio, la danza del Sol constituye la suma expresión de su culto a Wakan Tanka, así como la fuente de su crecimiento y prosperidad y de la renovación de todas las cosas. Las privaciones y el dolor físico que la ceremonia lleva consigo son una acción de gracias y una ofrenda realizada en nombre del pueblo entero.




Un hombre llamado caballoUn hombre llamado caballo

 ...en los títulos de créditos que introducen la película se hace un expreso agradecimiento al Smithsonian Institute, al Museo Americano de Historia Natural y a la Librería del Congreso. Se advierte además que los rituales dramatizados en el filme han sido documentados a partir de cartas y pinturas de George Catlin, Carl Bodmer y otros testigos oculares de la época. Finalmente se expone que la práctica del «Juramento al sol» (Vow to the Sun) fue prohibida por el gobierno de los Estados Unidos hacia finales de 1800 (es decir en las postrimerías del siglo XIX). Todo esto tiene sentido porque, como vamos a explicar, esta obra cinematográfica puede ser entendida como el encadenamiento narrado de una serie de ceremonias propias de los Sioux. Nos remite así el largometraje a la clásica definición de cultura (en sentido antropológico) que diera uno de los padres de la Antropología Evolucionista, E. B. Tylor (el otro es Lewis Henry Morgan) en su obraPrimitive Culture (Chicago 1871). Pues sabemos que «la cultura o civilización, en sentido etnográfico amplio, es aquel todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y cualesquiera otros hábitos o capacidades adquiridos por el hombre en cuanto miembro de la sociedad».

La obra se abre, mientras pasan los títulos de crédito, con la escena de un jefe indio, ricamente ataviado, que en un espléndido y rojo crepúsculo eleva sus oraciones a Wakan-Tanka, al Gran Espíritu. Wakan-Tanka es la personificación animista (y totémica) del gran bisonte blanco sagrado, pues en lengua Dakhota-Lakhota «búfalo macho» y «búfalo negro» se dice «Ta'tan ka». Este es, evidentemente, el «animal divino» por excelencia de los indios sioux y de las diferentes ramas de esta etnia.

...Morgan ya no es un shunkawakan, es un sioux, pero para que el matrimonio sea válido el jefe le impone un duro «rito de paso» (van Gennep, Victor Turner). Tiene que sufrir y superar la ceremonia del «Culto al sol». O culmina la prueba y se casa integrándose plenamente en esta cultura o se ha de marchar de la tribu tal como y llegó, sin ninguna garantía de supervivencia frente a otras tribus hostiles alejado como está de San Luis (Missouri), que era el límite civilizado de la frontera oeste.

Este nuevo sacrificio muy superior en prueba a todos los anteriores, como el de aprender (gracias a las enseñanzas del amigo mestizo) a cazar al modo indio, vestirse y rastrear como ellos y afeitarse en frío con un pesado cuchillo de escalpar, supondrá (y este es el núcleo esencial de la película) su «muerte cultural» como hombre blanco civilizado, para renacer así como un sioux cuyo color de piel no es ya impedimento u obstáculo alguno. Él confiesa valiente ante la asamblea de guerreros y ante el hechicero el desprecio que ha sentido hacia ellos por haberle convertido en un caballo (eje radial). A cambio los indios le exigen que supere el ritual ante el gran Wakantanka. Tras un complejo proceso de purificación y ayuno Morgan, el aristócrata inglés, pasará el «ceremonial iniciático» de ser colgado por las tetillas y elevado en el aire para ser expuesto al rigor del sol durante un día, dentro de la choza sagrada (cuya onomatopeya es «tipiwakan»). Es en este contexto angular dentro del espacio antropológico cuando realmente pasa de ser (desde el punto de vista emic de los sioux) un animal (shunkawakan como entidadradial) a ser un hombre, un sioux (realidad del eje circular).

El tipo de visiones delirantes que Morgan tendrá durante el dolorosísimo sacrificio ejemplifican esto que estamos explicando. El «animal divino», el gran bisonte blanco, se le aparece majestuoso además de otras ensoñaciones, donde despojado de su atuendo por el viento de la pradera, desnudo ya, se deshace de su vieja identidad como hombre civilizado inglés y renace puro como sioux al yacer y fundirse con la mujer india a la que desea. Así el eje angular media entre el radial y el circular. 

...Una vez superada la prueba, «reveladas» sus visiones en las que la «religión primaria» va dar un nuevo sentido a su vida renacida, este nuevo miembro de la tribu curado de sus heridas es aceptado con orgullo por toda la comunidad (por la «comuna» india, diríamos con lenguaje no sólo metafórico).